Una hora después, Londres, Inglaterra. Westminster School.
Una chica de pelo castaño y corto se apresuraba por los pasillos del antiguo colegio. Llevaba su uniforme habitual, una falda verde oscuro de tablas y completamente lisa, una camisa blanca remetida por dentro y una blazer gris oscura. Me voy a tener que apuntar a atletismo como siga a este ritmo. Cerró los ojos y suspiró de alivio al ver que el profesor aún no había llegado a la clase. Andando lentamente se acercó a una chica alta, de pelo castaño claro muy largo y liso. Sus preciosos ojos grisáceos brillaron al ver aparecer a Lana y se acercó a ella, separándose del grupo en el que estaba.
-¿Hoy tampoco ha venido? - Preguntó mirando por encima del hombro de su amiga para observar a las demás chicas que hablaban por detrás; ella negó con la cabeza.
-Creo que debemos de empezar a asimilar que Brown también se ha ido. - La miró con tristeza, esperando a darle un abrazo en el momento apropiado.
-Pero... él no tenía motivos. Probablemente estará enfermo, ya volverá, seguro... - Reflejaba desesperación en su voz, deseos de volverlo a ver, de volver a mirar en sus ojos oscuros, de perderse en sus besos...
-Lana, regresa al mundo. Ha pasado un mes, no va a volver. Olvídate. ¿El chico especial ese que me contaste, el misterioso? Llámalo, queda con él, haced cosas guarras, ¡yo qué sé! Pero del otro te olvidas, ya has sufrido mucho todos estos meses. - En ese momento la abrazó, dándole fuerzas, demostrándole su amistad, diciéndole te quiero sin palabras; entonces suavizó su tono de voz y volvió a ser tan melodioso como acostumbraba. -Está aquí ya el profesor Humphrey, ¿has traído el justificante?
Lana asintió con la cabeza y sacó un papel doblado de su mochila. Lo desdobló y empezó a leer:
-La señorita Lana Donahue no ha podido asistir hoy a clase día tres de Abril, porque ha tenido que una revisión médica, blah blah blah. - Mientras decía ésto, empezó a volver a doblar el papel y lo guardó de nuevo. -Tengo diez más en mi casa sin fecha, así que puedo faltar cuando quiera.
Sonrió con satisfacción y pasó por el umbral de la puerta.
-Cada vez te pareces más a ella, eh. - También sonreía, pero en su voz iba un deje de ironía que solo Lana supo captar.
-Entonces aleja a tu novio de mi. - Y ambas estallaron en carcajadas mientras se sentaban en sus respectivas sillas; entonces se acordó de las entradas que recogería al día siguiente. -Por cierto Nie, ¿te apetece un concierto este viernes?
-Está bien. ¿Me ayudas tú con la ropa? - Le respondió su amiga en un susurro.
Ésta asintió y miró al frente. Mientras el profesor escribía en la pizarra varios datos de la literatura del Barroco que dentro de poco tendría que estudiar, sacó el móvil y se encontró un mensaje: Quiero mi jersey de vuelta, ¿puedes quedar mañana temprano y desayunamos juntos? H xx. Al leerlo se le iluminaron los ojos. A las nueve en Trafalgar Square. Levantó entonces los ojos de la pantalla y guardó el móvil. Cogió un bolígrafo y empezó a copiar los apuntes del tema. Creo, que voy a tener que ir a por más justificantes pronto... Y una sonrisa apareció en sus labios.
Es un delito que no haya ni un solo comentario en este interludio, se dicen cosas que parecen que no, pero son importantes. Tailofiu<3
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