4 de Marzo, Cardiff, Gales. Habitación de Harry.
-Lana, apenas me conoces y estás borracha. No me voy a quedar a aprovecharme de ti. - Harry lo dijo muy serio y mirándola sin sonreír, ya sin jugar con su voz. -No voy a hacer nada contigo de lo que mañana puedas arrepentirte.
La única reacción que provocó en ella fue la risa. De su boca fueron emitidas varias carcajadas que extrañaron a Harry y lo hicieron fruncir el ceño.
-Solo quiero hablar. - No había vuelto a abrir los ojos pero gracias al tono de su voz se percibía que estaba bastante despierta.
-¿De qué? - Aún inseguro, se sentó en el borde de la cama.
-Túmbate a mi lado. - Ahora lo observaba, detenidamente, fijándose en los pequeños detalles que se pasan siempre por alto.
-No sé si es buena idea... - Antes de que terminara de hablar, ésta le había cogido un brazo y lo había empujado hasta tumbarlo.
-Solo hablar... - Lo dijo en un susurro, un pequeño murmullo al oído de Harry que lo convenció totalmente.
-Di entonces de qué quieres... hablar. - Mientras decía ésto, Lana lo había girado y puesto sus brazos alrededor de su cintura, quedando abrazados.
-De ti. Quiero conocerte rizitos. - Acariciaba sus manos de forma suave, cuidadosa, como si se fueran a romper. -Tienes unas manos preciosas...
-¿Quieres hablar de mis manos? - Seguía hablando lentamente, pero esta vez había una sonrisa pícara en sus labios que se reflejaba también en sus ojos.
Tras una pausa en la que ninguno de los dos dijo nada, le respondió.
-¿Quieres saber la verdad? - Lana se dio la vuelta, de forma que sus caras quedaban de frente y solo les separaban unos pocos centímetros; Harry asintió levemente con la cabeza. -En realidad, quiero besarte hasta dejarte sin aire desde la primera vez que te vi.
Lo dijo en forma de susurro, suavemente, como si del viento se tratara. Lo miraba a los ojos, sin bajar en ningún momento la intensidad y los sentimientos que expresaban. Poco a poco, milímetro a milímetro, al mismo tiempo que sus párpados bajaban, sus caras se acercaban. Podían sentir la respiración del otro, escuchar los latidos de su corazón. Apenas los separaba el aire de la habitación cuando sus labios se juntaron. Un pequeño roce, una sensación mínima, una suave caricia al corazón. Se separaron y se acercaron, echando de menos el sabor de sus labios.
Ya no era un simple contacto, ahora eran besos de verdad. La mano de Harry descendía suavemente por la espalda, la cual estaba al descubierto por el escote del vestido. Bajaba lentamente tocando cada una de las curvas de Lana; su hombro, su cintura, su cadera... Conforme volvía a ascender levantaba la falda, hasta sacársela por completo a través de la cabeza. Durante los segundos que no se pudieron besar, la pasión se avivó entre ellos. Sus labios se reencontraron, sus lenguas jugaban al compás de su respiración. Mientras seguían sin separarse, Lana desabrochaba uno a uno y con rapidez los botones de la camisa de Harry, hasta acabar por quitársela de una forma que parecía desesperada.
Puso su mano en su pecho, tocando sus abdominales y bajando a la parte del pantalón. Con un juego de dedos desabrochó el cinturón tan fácil como si de respirar se tratara. Al mismo tiempo, Harry deshacía el cierre del sujetador color champagne de Lana. Justo después, mientras ella hacía desaparecer todo lo que cubría sus piernas y su cadera, él bajaba sus pantalones y ropa interior, quedando ambos desnudos. Durante unos segundos se separaron. Se observaban tocándose dulcemente, controlando la pasión que recorría sus venas en ese momento y mirándose intensamente a los ojos.
-Mañana, cuando puedas pensar, te arrepentirás. - La intentaba advertir, pero en su mirada solo apareció un brillo indescifrable.
-Si lo haces bien, no. - Y se lanzó a él, juntándose y uniéndose en un solo cuerpo.
Tiempo después.
Ambos se encontraban desnudos, tumbados en la cama y abrazados. Habían dejado de respirar entrecortadamente y los latidos de sus corazones se habían calmado. Harry le acariciaba el pelo, pasando su mano suavemente con los dedos medio abiertos a través de su cabello. Lana simplemente observaba el techo.
-Todavía sigo queriendo hablar de ti. - Dijo, mientras miraba hacia arriba y parecía completamente ausente.
-Pero mi vida ya me la sé. Quiero conocerte mejor. - Seguía acariciando su pelo, derritiéndola con ese pequeño gesto que a ella le encantaba.
-Pregunta. - Pero no tendrá muchas respuestas. No me puedo arriesgar a que descubra nada.
-Edad. - Ojalá que no sea muy pequeña...
-18. - Empiezan las mentiras.
-¿De dónde eres? - Londres, Londres, Londres, que diga Londres.
-Londres. - Al menos en ésto sí puedo decir la verdad...
-¿Por qué estás aquí?
-Varias cosas se torcieron en mi vida y quería despejarme. - Si supiera la verdad...
-¿Qué cosas? - Que no sea nada raro, por favor.
-¿Y tú? - No le digas la verdad.
-Ya te lo hemos dicho, una visita a nuestra tía. - No le digas la verdad.
-No me lo creo. - Se levantó y apoyó su peso en el codo, mientras se apartaba el flequillo, el cual llevaba hacia abajo y en ese momento estaba completamente despeinado.
-Créete lo que quieras, pero - Antes de que pudiera continuar, Lana apoyó sus labios en los de él y lo calló con un beso.
-No me importa. Y, como ya dije antes, si lo hacías bien no me arrepentiría. - Volvió a besarlo y se subió encima de él.
-¿No te cansas nunca? - Entre beso y beso la pasión volvía a desatarse entre ambos.
-No, ¿y tú? - Sonrió mientras empezaba a mordisquear su cuello, bajando lentamente hasta el pecho.
-No. - Y volvieron a fundirse en uno solo.
6:58 pm. Cardiff, Gales.
Lana abrió los ojos, deslumbrada por los rayos de Sol que entraba por la ventana y con un dolor de cabeza que deseó no volver a tener nunca. Medio cegada por la luz consiguió levantarse para ir a mirar la hora. Abrió el pequeño bolso de mano en color rojo, exactamente igual que el de los tacones, y fue a sacar el móvil. Mierda. Había olvidado que ya no lo tenía. Ahora tenía que conseguir un nuevo aparato y un nuevo número. A papá no le va a gustar nada ésto... Mientras pensaba eso, vio el móvil de Harry en la mesita de noche y se acercó a ver la hora. Que guapa es su madre. Las siete, ducha y me voy. Volvió a dejar el iPhone donde lo había cogido y se dirigió al baño. Se recogió el pelo en un moño mal hecho y lo sujetó con un bolígrafo que encontró por la habitación.
El agua caliente le sentó bien y la relajó mucho más de lo que ella se esperaba. Cada día tenía las ideas más claras y estaba más segura de qué es lo que quería. La vida es un juego, pues juguémosla. Se decía a sí misma, sabiendo lo que eso significa en su historia.
Salió de la ducha, se secó y entró de nuevo en la habitación completamente desnuda, llevando tan solo el pelo suelto a la espalda. Se puso su ropa interior, las medias y el vestido. Se agachó entonces a recoger sus tacones y, al levantarse, pudo ver por la ventana el frío. Sí, ver. Se podía observar en como la gente se escondía bajo sus abrigos del viento gélido que corría y utilizaban sus bufandas como escudo. Parecen tortugas. Sonrió por su propia comparación y se acercó a la maleta de Harry para cogerle algo de abrigo. Le pareció perfecto un jersey de lana rojo, del mismo color que los tacones y el pequeño bolso de mano. Se lo puso por encima del vestido y, aunque le quedaba un poco largo, se apreciaba un pequeño filo blanco, haciendo el efecto de llevar una falda.
Ya preparada para irse miró por última vez a Harry, el cual todavía dormía. Entonces su parte más sensible apareció y se sintió mal por no haber podido darle las gracias. Tras cerrar los ojos y asumir que después se arrepentiría de ésto, cogió el bolígrafo y un papel y escribió una nota:
"Me he tenido que ir y hacía mucho frío en la calle, espero que no te importe que te halla cogido un jersey rojo. Llámame y te lo devolveré. Muchas gracias por todo y dáselas a los demás de mi parte también. Hasta la próxima, Harry.
Lana xx "
Puso su número de teléfono y salió por la puerta sin mirar hacia atrás. Bajó en ascensor los 19 pisos que la separaban del suelo y desde la entrada pudo ver la multitud de chicas que se amontonaban en la puerta. ¿Por qué dondequiera que están estos chicos hay un grupo de niñas chillando? Con estos pensamientos que no le parecieron importantes, se alejó de allí subiéndose a un taxi.
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Hola holita amorcitos :) ¿qué os ha parecido? A mi este me gusta muuuuchio, un poco perve el capítulo la verdad, pero está chachi ^^. Me acabo de hacer polyvore y no sé cómo pero he acabado con un nombre que ni yo sé de dónde ha salido (claudi-claqui) y si alguna me sigue o lo que sea que se haga allí, y me ayuda con él, pues yo seré feliz jajajaja y nada eso, espero vuestras opiniones:) y ya sabéis, si queréis que os avise twit a @livingin1Derlan . Os loveo mucho.
"¿Por qué dondequiera que están estos chicos hay un grupo de niñas chillando?" Porque seráaaaaaa? e.e
ResponderEliminarHOLAAA!! ME IMPRESIONA TU NARRACIÓN, DE VERDAD CREO QUE DEBES CONTINUAR, ME ENCANTA. Y... LA VERDAD ES QUE SI PARECES PROFESIONAL, LINDA. DEBERÍAS EN SERIO DEDICARTE A ESTO, PARECE QUE LO HACES BASTANTE BIEN, INCREÍBLEMENTE BIEN. HE ESCRITO TODA MI VIDA Y TAN SOLO EN 3 CAPÍTULOS ME BAJASTE EL AUTOESTIMA JAJA TE FELICITO HERMOSA, TIENES MUCHO TALENTO Y TU REDACCIÓN DETALLADA ES LO MEJOR. EL TRABAJO DE MI VIDA, NO SE COMPARA A LO EXCELENTE QUE ESCRIBES TÚ. BESOS XX - @WITHURLOVE1
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