Antes de nada aclarar que lo que hay después, el interludio, va antes de esto, pero que no es imprescindible leerlo. Lo siento, nada más empezar y ya la cago de esta forma... delito tengo. Perdonad.
3 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra.
-¡Harry! ¡Harry! ¿Nos firmas un autógrafo? - Mientras tres niñas de unos 15 años estaban emocionadas y se mordían las uñas, él simplemente les firmaba el brazo con una sonrisa en la boca. -Estuvimos en el concierto de ayer y...
-¡Dios, fue fantástico! - La más alta fue la que habló en esta ocasión.
-Muchas gracias. - Les devolvió el bolígrafo y las abrazó.
Se despidió de ellas con la mano y se alejaron sonriendo y haciendo gestos raros, a la única que no habló se le escapó una lágrima de emoción.
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No muy lejos, a un solo par de callejuelas de distancia, una chica de pelo rubio corría apresuradamente, huyendo como venía siendo costumbre en ella. Llevaba una sencilla camisa beige, bastante transparente, de manga corta y tipo murciélago. Ésta iba remetida en unos pantalones en color verde militar, muy pegados y que parecen de montar a caballo, sujetados por un finísimo cinturón marrón. De accesorios lucía un collar de cruces plateadas, de longitud media, y una pulsera ancha de oro en la muñeca derecha. De zapatos llevaba unas botas militares con tacón en forma de plataforma en color marrón, igual que el doctor bag. Y, por último, un trench en el mismo color que los pantalones, aunque un poco más oscuro.
Cada pocos metros avanzados, miraba hacia atrás, esperando encontrarse a ese hombre con gabardina que llevaba tantas semanas detrás de ella. Empezaba a sospechar quién era, pero todavía no se atrevía a decirle nada a su padre por miedo a tener que dejar su nueva vida apartada. Ahora que empiezo a conseguirlo, ahora no. No quería dejar apartado lo que tanto trabajo le había costado. Ahora empiezo a entender lo que tengo que hacer, ahora empiezo a saber lo que quiero ser. Continuaba rápidamente por las calles en las que se metía para despistar, pisando suavemente para hacer el menor ruido posible y que la perdiera de su vista. Entonces apareció en una calle principal y pensó un plan rápido para que la dejaran en paz. Agárrate a la primera persona que pase por la calle y que se vaya, siempre que estoy con gente se va. Y lo cumplió, nada más aparecer en la acera se agarró al brazo de un chico que no pudo ver por la luz.
-Wowowow, hay más fans, no puedo ser exclusivo preciosa. ¿Tienes un bolígrafo y te firmo un brazo? - Como siempre, hablaba lento y con su voz grave modulada de forma que toda chica que lo escuchara se derritiera y la empezaba a apartar con delicadeza.
-¿Harry? - Menos mal que mi plan ha salido bien.
-¿Lana? ¿Qué haces aquí? ¿Y por qué me coges del brazo? - La seguía intentado apartar, pero ella se agarró más fuerte.
Miró hacia atrás, sin poder controlar sus nervios. La situación que estaba viviendo ahora era la única que la ponía nerviosa, la única capaz de perturbar su habitual tranquilidad. Al ver que el hombre de la gabardina había girado y se dirigía en el sentido contrario de la calle, se relajó y soltó un gran suspiro de alivio. Harry la miraba extrañado y con el ceño fruncido. Algo en su estómago se revolvía al verla de nuevo.
-Me perseguían. No tenía ganas de seguir corriendo y, bueno... Esta ropa no es nada cómoda, ¿sabes? Voy a cambiarla en cuanto pueda. - Sonreía mientras se apartaba un poco el flequillo de la cara, el cual se encontraba alborotado y despeinado.
-¿Te persiguen y te agarras a la primera persona que aparece por la calle? Creo que tu plan de salvación no es el mejor, que digamos... - Ambos rieron y se percataron de que seguían cogidos, pero ninguno quiso separarse. -¿Y quién es el que te persigue? ¡Yo te defenderé!
Infló el pecho de aire al decir ésto y dejó de respirar, para mantener la parte de arriba del cuerpo de un tamaño un tanto exagerado. Lana se rió coquetamente de la actuación de Harry y miró al suelo para ver por dónde andaba.
-Bueno, no lo sé, la verdad. Pero no me importa mucho, así me reencuentro contigo. - Lo miró sonriendo, con un brillo especial en sus preciosos ojos verde selva. -¿Y tus... primos?
Enfatizó bastante esta última palabra, dando a entender que sabía que no lo eran, pero sin querer descubrir que lo sabía; un juego sutil. Lo miró expectante, con una sonrisa de ironía en los ojos.
-Todos duermen, pero yo no he podido seguir dentro de la cama con el precioso y extraordinario día tan fantástico de hoy, y he salido a darme un paseo para relajarme. - Al mismo tiempo que decía ésto, giraba la cabeza y se revolvía el pelo, recolocándoselo con la mano segundos después.
Lana se fijó en su ropa. Iba con una sencilla sudadera gris, unos vaqueros oscuros y unas Vans rojas. Lo estaba mirando de arriba abajo, embobada por su olor. Dios, es perfecto. Se acordó de la primera vez que estuvo con él, apenas había sido capaz de darse cuenta de lo que le atraía el aroma de la colonia que llevaba debido al alcohol pero ahora... ahora era todo distinto. Cerró los ojos disfrutando del olor, y Harry se dio cuenta, provocándole una inmensa sonrisa de satisfacción.
-Te gusto, admítelo. - Y en ese momento la dirección del viento cambió y le llegó a él la colonia.
Un aroma a jazmín, suave pero a la vez muy conseguido penetró por sus fosas nasales, haciéndole cerrar los ojos y perder su sonrisa de seductor nato. ¿Estoy en el paraíso? Se preguntaba una y otra vez mientras respiraba fuertemente para coger el olor de la colonia. En ese momento Lana tenía la sonrisa de Harry de instantes atrás, como si se la hubiese traspasado.
-Y yo a ti. - Ahora se miraban fuertemente, como ese momento en la furgoneta en el que la tensión sexual era palpable.
-Vente esta noche a mi casa. - Lo dijo en un susurro suave, directamente pronunciado en el oído de Lana, la cual se giró y le mordió el lóbulo de la oreja.
-No puedo, y ahora me tengo que ir, pero puedo darte mi número nuevo. El que te di la última vez lo perdí. - Esta vez le dio un suave beso debajo de la oreja.
Se apartó por fin de él, ya que llevaban todo el rato caminando y cogidos del brazo y sacó un bolígrafo. Cogió el brazo de Harry y empezó a apuntar cifras, al final del listado, dibujó una L y un corazón.
-Llámame y te devuelvo tu jersey. - Se acercó lentamente a sus labios como para besarlos.
Tenían los ojos cerrados. Harry la cogía por la cintura y ella estaba agarrada a su cuello. Los separaban unos pocos milímetros, apenas había nada entre ellos, respiraban el mismo aire y, cuando parecía que se iban a besar, Lana se puso de puntillas y topó con sus labios en su nariz. Sonrió aún con los ojos cerrados.
-Hasta la próxima, Harry. - Se fue sonriendo mientras llamaba a un taxi.
Él se quedó allí, con una sonrisa de bobo e iluso que no podía hacer desaparecer de su boca. En ese momento volvió a emprender el camino y sacó el móvil. Entró en twitter y escribió: Ir andando por la calle y, antes de darte cuenta, tener la posibilidad de recuperar tu jersey. La gente empezaba a preguntarse qué le pasaba al armario de su ídolo.
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Buenaaaaaaaaaaaas:) Sí, he subido ya, y van tres días seguidos. A este ritmo me quedo sin capítulos jajajaa. Pero me lo han pedido y mañana no subiré porque me voy a pasar el día en Marbella así que... el Domingo habrá un interludio, que es como un minicap; por desgracia, este cap es tan peque que lo podía haber metido pero... así puedo publicar el domingo jajaja Y nada eso, que en el anterior cap recibí mi primer comentario y fue como dfghjkli y ya está jajaja. Y que muchas gracias por leerla xxxxxxxxxx (inifnito amor)
Es preocupante lo del armario de Harry jajaja siguiente corazón :) ♥
ResponderEliminarAy me encanta! ^^ jajaja que tal por Marbella? :)
ResponderEliminarAish que bonicos son, jopetis :3 Oye, ¿como que yo no te he comentado tus capitulos? :| Es raro. Si soy tu mayor fan... :/
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