4 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra.
-¿Dónde vamos? ¡Llevamos veinte minutos andando! - Lana se rió del comentario de Harry, ya que le recordaba a un niño pequeño, y sin llegar a responderle se giró y lo besó. -Vale, podemos ir a donde quieras si sigues haciendo eso.
Se rió de la cara de tonto que se le había quedado y de lo último que había dicho y, mientras miraba al suelo, añadió:
-Ya queda poco. - En ese momento cruzaron una esquina, todavía cogidos de la mano, y aparecieron en un mercado enorme. -Aquí es.
Estaban en una plaza, cuadrada y muy grande, entre edificios bastante antiguos y no muy altos. Ésto hacía que entrara bastante luz a pesar de que el cielo de Londres estuviera encapotado como siempre. Había puestos de toda clase, aunque la mayoría eran de comida, y se diferenciaban por el color de los toldos. Una sonrisa enorme apareció en la cara de Lana al estar de nuevo en aquel lugar tan especial.
-¿Sabes lo mejor de este sitio? - Al decirlo, se agarró más fuerte al brazo de Harry y empezó a tirar de él hacia un puesto de color rojo, dulces. -Las manzanas.
-¿Las manzanas? - Se encontraba con el ceño fruncido y completamente desorientado, arrastrado por su fuerte brazo.
Le preocupaba que alguien pudiera reconocerlo y estaba centrado en como salir de allí corriendo. Si en la esquina de la derecha no hay una puerta, puedo salir por allí y aparecer en la calle principal, y ya coger un taxi. Lana levantó un brazo para señalarle a lo que se refería y guió su mirada hacía allí. Un pequeño establecimiento, dirigido por un hombre muy mayor, estaba lleno de manzanas caramelizadas y recubiertas de muchos tipos de chocolates y coberturas. En la cara de ella apareció una sonrisa brillante que a Harry le recordó a la de una niña pequeña con su primera muñeca. Empezó a tirar de él con más fuerza aún, llegando casi a empezar a correr, y parándose en seco sin previo aviso justo delante del hombre, que se encontraba de espaldas.
-¡Jack! - Lentamente el señor del puesto se dio la vuelta, sorprendido al escuchar que lo llamaban.
-¿Lana? ¿Eres tú pequeña? - Tenía los ojos entrecerrados, ya que no veía bien a pesar de las gafas.
La piel de su cara y sus manos estaba completamente arrugada. Llevaba unas pequeñas gafas, las cuales se le resbalaban por su gran nariz aguileña y apenas le servían. Iba vestido con una camisa beige, una chaqueta marrón y unos pantalones negros. Estaba muy delgado, de lejos se podían pensar que era todo huesos y se movía un poco encorvado, aunque con bastante soltura. Sus ojos de color azul claro, parecían estar tristes todo el tiempo, hasta que vio a Lana, la cual hizo que apareciera un brillo de alegría en ellos.
-Sí, soy yo. Me he cambiado un poco el pelo, pero soy yo. - La sonrisa no desaparecía de sus labios y no dejaba de apretar fuertemente el brazo de Harry, al cual seguía cogida.
-Imposible no reconocerte con esos ojos tan bonitos que tienes. ¡Pero cómo has crecido! - Salió de detrás del puesto y se fue directo a abrazar a Lana. -Estás muy guapa. Cada día te pareces más a tu madre. Hacía mucho tiempo que no venías por aquí.
-Ya, no tenía nadie a quien quisiera traer. - Se habían separado ya, y cogía la mano de Harry con fuerza.
Él simplemente observaba la escena. Se fijó en la felicidad que ambos desprendían, en como se notaba que se conocían desde hacía muchos años y que tenían confianza. Hablaban tranquilamente, de muchos temas a los cuales no prestaba atención, solo se podía centrar en el hecho de que tenía la mano de Lana cogida a la suya. En ese momento no sabía lo que sentía. Quería salir corriendo de allí y besarla hasta estar sin aire, pero, a la vez, quería quedarse allí con ella cogida de la mano, viendo lo feliz que era, contemplando su sonrisa. Se revolvió el pelo nervioso, preocupado por sus pensamientos, cuando ella lo sacó del lío en el que estaba.
-Elige una. - Le hizo una seña con la mano para que viera todas las que había y empezó a explicarle de qué era cada una. -Éstas son las caramelizadas normales, las azules de ahí son con sabor a nube, las amarillas son las de limón, las rosas lisas son de fresa y las que llevan blanco tienen nata. Estas con virutitas son de chocolate blanco con cacahuetes. Y los de aquí... - Iba señalando uno a uno los tipos que nombraba cuando Harry le puso un dedo en los labios suavemente.
-Quiero la que tú quieras. - La miró sonriendo y ella se la devolvió; seguía recordándole a una niña pequeña.
-Jack, dos. - Sacó su monedero del bolso y la paró en seco.
-¿No creerás de verdad que te voy a dejar que pagues, no? - Mientras decía ésto, sacó varias libras de su bolsillo y le pagó a Jack, el cual le entregó dos manzanas.
Eran completamente blancas, recubiertas que una finísima capa de un polvo del mismo color. Se miraron y se pusieron de acuerdo para probarlas a la vez. Lana cerró los ojos mientras mordía y se dedicó a observarla mientras masticaba. Vio como dulcemente saboreaba lo que tenía en la boca y sonreía de felicidad. Harry solo trataba de identificar qué estaba comiendo.
-Chocolate blanco y azúcar glas. - Habían empezado a andar y ahora caminaban tranquilamente por calles que él no había visto ni visitado nunca antes.
Se había olvidado por completo de que podían reconocerlo y que tendría que irse corriendo y simplemente disfrutaba de estar al lado de Lana. Gastaban bromas, se abrazaban, se perseguían y se perdían. Se habían terminado las manzanas hacía un rato, cuando giraron en un callejón completamente oscuro y sin nadie en él. Iban cogidos de la mano, como llevaban haciendo todo el camino y, de pronto, Harry la rodeó por la cintura y la encerró contra la pared. Lentamente se fue acercando a ella, haciendo cada vez menor la distancia que los separaba.
-Llevo esperando para hacer ésto mucho tiempo. - Dijo muy lentamente mientras empezaba a cerrar los ojos.
Lana, que se encontraba con una sonrisa pícara en sus labios y los brazos apoyados en la pared, le puso dos dedos en la boca, haciéndolo parar y mirarla.
-¿Quién ha dicho que yo quiera? - Sin ningún momento dejar de sonreír, levantó el brazo que seguía abajo y le rodeó el cuello.
-Tampoco has dicho que no. - Volvió a cerrar los ojos, pero esta vez ambos lo hicieron y se fundieron en un beso suave, que fue aumentando de intensidad.
Llevaban un rato allí, los dos solos compartiendo saliva, cuando el teléfono de Harry empezó a sonar. Éste suspiró y se separó de ella, que solo podía pensar en que necesitaba más de él. Cogió el teléfono y, sin llegar a mirar quién llamaba, respondió.
-¿Ya vais para allá? - Puso cara de concentración e hizo soltar una pequeña risa a Lana, que miró hacia abajo y le cogió la mano. -Vale, sí. ¿Calle? Ajá. Sí, vale, sí, ya sé. Voy para allá entonces. Ah, ¿me recogéis? Sí, vale, Ok. Allí estaré, hasta luego Louis. Sí, te quiero.
Su mirada se había tornado triste, se le veía más decaído y cuando guardó el teléfono de nuevo en el bolsillo, solo abrazó a Lana con fuerza. Ésta se lo devolvió, apretándolo con fuerza para que supiera que no quería separarse de él, pero suponiendo la razón de tener que irse.
-¿Dónde hay que ir? - Mientras decía ésto lo agarró de nuevo de la mano y empezó a andar, guiándolo hacia la dirección que le había dicho, pero él la paró.
-Primero una foto de recuerdo. - Le sonrió con un pequeño brillo de tristeza en sus preciosos ojos verdes que le hizo imposible negarse.
Estuvieron un rato intentando poner el móvil apoyado de forma que no se cayera en un saliente de una ventana de la calle. Harry hacía los intentos y, cuando parecía que se quedaba y sonreía con orgullo, volvía a caerse, haciendo estallar en carcajadas a la a chica rubia que lo acompañaba. Tras varios minutos sin éxito, lo intentó Lana, consiguiéndolo a la primera y obteniendo un motivo para burlarse de él todo el camino de vuelta. Pusieron el temporizador y se sentaron en el suelo, mirando a la cámara pero, segundos antes de que se hiciera la foto, se puso a mirarla. La observó detenidamente, hasta que ella se dio cuenta de lo que estaba haciendo y giró también la cabeza, apareciendo una sonrisa en sus labios al mirarlo a los ojos.
-¿Qué? - Se acercaban lenta y peligrosamente.
-Eres preciosa. - Y la besó, saltando el flash en ese momento y guardando en la memoria del aparato ese momento tan especial que habían compartido.
Cuando sus labios se separaron, sus frentes entraron en contacto. Tras un instante así, tiempo que ambos disfrutaron juntos, Lana habló.
-¿Qué te parece una normal? - Se separró de él y se levantó en dirección al teléfono, dejando al chico del pelo rizado en el suelo suspirando y observando como andaba. -Ya está, cuenta hasta diez.
Se acercó sonriendo y se puso a su lado. Él la abrazó y ella apoyó su cabeza en su hombro. Se miraron durante menos de un segundo y posaron para la foto, quedando deslumbrados por la luz. En cuanto se hizo, se levantaron y comenzaron a andar con tranquilidad, cogidos de la mano.
Cuando llegaron, una furgoneta negra los esperaba justo ahí. Harry bajó la mirada triste, pero ella le levantó la barbilla y lo obligó a mirarlo a los ojos.
-Eh, todavía tienes mi teléfono. Llámame cuando quieras, ¿vale? - Le dio un beso en la mejilla y se alejó mirando hacia atrás, sonriendo pero con un poco de tristeza reflejada en la mirada.
El chico del pelo rizado se subió al coche lentamente, no queriendo separarse de la chica rubia que se alejaba de allí. Bajó la mirada para ver donde pisaba y no volvió a levantarla durante una parte del recorrido, hasta que sus compañeros le hablaron.
-Harry, - Era Louis el que hablaba. -¿qué es lo que pasa con Lana?
Lo miraba interrogante, sabiendo que no era momento de bromas por cómo estaba su amigo, pero que no tardaría nada en serlo. Había que animarlo, no podía estar así por una chica a la cual había visto tres veces en su vida. No sé que pretende. Se preguntaba una y otra vez, intentado averiguar qué es lo que ella quería, si fama, dinero, diversión o solo sexo. El aludido lo miró, sin entender muy bien y con una pizca mínima de odio reflejada en sus ojos, y suspiró, volviendo a bajar la mirada.
-Nada, es solo un juego. - Sacó el teléfono móvil y empezó a teclear algo.
Para ti no lo es. Louis lo conocía demasiado bien, veía que ella se estaba volviendo importante en su vida y no quería verlo sufrir por una persona a la que apenas conocía. Se obligó a si mismo a recordar que tenía que hablar con ella cuanto antes, aunque ahora sería un poco complicado, o hacer que Harry la olvidara durante lo que quedaba de Tour. Decidió crear un plan en el que le robaba el número de Lana, quedaba con ella y lo averiguaba todo. No sería fácil hacerlo sin que él no supiera nada, pero estaba decidido. Por su amigo, su hermano, cualquier cosa.
En el mismo momento que en la mente de uno de ellos se tramaban planes, el otro escribía un mensaje. El Sábado por la mañana tengo un hueco libre, ¿cine y palomitas en mi casa? xx . En el instante en el que pulsaba el botón de enviar, una preciosa sonrisa apareció en su rostro al pensar que la vería de nuevo, aunque desapareció cuando la respuesta le llegó. Tengo cosas que hacer, ya nos veremos en otro momento. XX Y, en la otra punta de la ciudad, la chica rubia que escribía con tranquilidad en su móvil, sonrió con felicidad mientras le entregaban un sobre; uno que contenía dos papeles de tamaño rectangular y dos tarjetas con las siglas VIP grabadas, para un concierto de un grupo conocido como One Direction.
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Hola holaaaaaaa. He de deciros, que aquí en Málaga me hallo derritiéndome, literalmente. Es bastante largito, así que espero que de para muuuuchos días de espera, porque estoy seriamente estancada en el capítulo 10, y se acerca el momento de publicarlo a pasos agigantados. Lo cierto es que no opino de esto en twitter, porque pasan de mi, pero a mi las peleas entre FM me parece que solo dan una mala imagen de las Directioner españolas. Y de corazón deseo que los chicos vean ambos, los dos, y les gusten los dos, porque llevan mucho esfuerzo y dedicación. Y después de eso, nada, no os doy la paliza. Besos, C. xx
Oooooooooooooooh may gad, quiero el siguiente y si, se que has puesto que te has estancado pero es que literalmente me has vuelto adicta a tu fanfic... No con mucha gente me trago 7 capitulos en un solo dia y la verdad... cuando he abierto el 7 lo he hecho con pena porque sabia que no habia mas. Por favor, sube pronto, porfiplis xx
ResponderEliminarEs taaaaaaaaan genial que si, voy a comentar otra vez porque en el otro me he dedicado a implorarte la subida de un capitulo nuevo, y aunque este tambien podría ser por lo mismo, la verdad es que lo voy a emplear a decir las cosas que me gustan:
ResponderEliminar1-El personaje de Lana, todo lo que tiene alrededor, su familia y el misterio de quien la persigue... Me parece genial.
2-La ternura de Harry, como se ve que en el 2013 seguirá twitteando cosas sin sentido (en serio, eso me ha encantado), la parte de las manzanas me parece muy tierna cosa que contrarresta su nochecita en el hotel que fué de lo mas hot. Me gusta porque tiene de todo.
3-Me gusta la pareja "LARRY" AJJAJAJAJAJAJAJAJ EN los dos sentidos, en el de Louis y Harry y en el de Lana y Harry.
4-Me gusta como el lector sabe de los pensamientos de cualquier personaje, encuentro que eso es un detallazo.
5-Lo dejo aquí porque tiene demasiadas cosas buenas, no acabaría nunca :) Espero que me avises xx
BRBRBBRBRRBRR Soy la mejor, qeu descojone de comentarios los mios, ¿eh? Amame forevah.
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