You are beautiful

lunes, 2 de julio de 2012

Capítulo 2


Noche del 3 al 4 de Marzo de 2013, Cardiff, Gales.
-Harry tío, nada más entrar ya tienes a todas las chicas a tus pies. - Dijo Louis provocando un coro de risas entre sus amigos.
-¿Qué dices, tío? ¡Te miran a ti! - El chico de los rizitos se defendió, provocando más risas.
-¡Calla! Yo tengo a mis zanahorias y no necesito nada más... - Dijo y posó de forma femenina.
-¿A mi no me necesitas? Louis, creía que lo nuestro era especial... ¡Me has decepcionado! - Harry se llevó el brazo a la cara haciendo como que se secaba unas lágrimas inexistentes.
-¡Oh! Lo siento Hazza, espero que puedas perdonarme porque te amo con todo mi corazón. - Mientras decía ésto, una sonrisa de no haber roto nunca un plato aparecía en sus labios.
-Te perdono solo si me das un beso... - Antes de que pudiera terminar ya se le había abalanzado y había hecho como que le robaba el aire por los labios. -¡Pero tío, que has hecho que se vayan las chicas!
-¡Calla que tienes novia! - Al mismo tiempo que estas palabras eran pronunciadas por Liam, Zayn le daba un golpe en la cabeza a Louis.
En ese momento otro grupo de chicas se acercaron a ellos y se separaron, comenzando así la noche. Bailaron, bebieron, disfrutaron y Harry intercambió saliva con varias chica. ¿Entendéis, no? Pero el pasarlo bien tiene sus consecuencias y una de ellas es lo rápido que pasa el tiempo. Antes de que quisieran darse cuenta, eran las tres y la furgoneta que los llevaba de vuelta al hotel los esperaba a la salida. Resignados y queriendo quedarse muchas horas más, fueron recolectados uno a uno por Liam y obligados a subir.
-Tío...¿de verdad que tenemos que irnos ahora? Pero me refiero a 'ahora, ahora, ya'. Es que estaba con una chica...
-Harry, cállate que ya que ibas a por la cuarta. - Louis lo interrumpió mientras lo miraba con odio y el culpable agachaba la cabeza.
Entonces empezaron a contar anécdotas de la noche. Mientras ellos pasaban el tiempo entre historia e historia una chica rubia de pelo casi blanco aparecía, completamente aturdida y corriendo con los tacones en la mano, de un callejón.
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Llevaba corriendo mucho tiempo, no era apenas capaz de recordar cuando había empezado. ¿Quién la perseguía y por qué? ¿Qué es lo que quería? ¿A quién se lo podía contar? Se llevó las manos a la cabeza, la cual parecía que le iba a explotar. ¿Dónde estoy? Creo que me he perdido. Sus pensamientos vagaban del desconcierto a los intentos por pensar con claridad, sin éxito, debido a la elevada cantidad de alcohol en sus venas. ¿Cual era mi hotel? ¿Cómo voy a llegar? Tengo que hacer algo... Mientras sus piernas se movían a mucha velocidad, ya casi por costumbre, sus pies se resentían. Oh, Dios, los tacones. En ese instante en el que se agachó a quitárselos, el hombre que la perseguía reapareció por una de las esquinas. Al sentir sus pasos detrás suya, el suspiro que emitían sus labios se cortó. Corre, más rápido, más. ¡Huye! Su instinto la guiaba ahora, con el corazón paralizado por el miedo y estando demasiado ebria para pensar. Entonces salió del callejón en el que se encontraba y apareció en una calle principal. Perfecto, ahora solo tengo que hacer que un coche me lleve a donde quiera que esté mi hotel... Antes de terminar de asimilar sus planes, el ruido de una gran furgoneta negra al frenar la sorprendió en mitad de la carretera. Oh, mierda... Fue lo último que pudo razonar, dentro de lo que cabía, antes de desmayarse.
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 Por un momento, un instante que duró suficiente como para cometer un error, se olvidaron que eran famosos y salieron. Abrieron las puertas de la furgoneta que los llevaba a su hotel y se acercaron a la chica que yacía en el suelo. Su precioso vestido blanco, con un escote redondo en  la espalda y pedrería muy fina en los hombros, se encontraba manchado por la suciedad del suelo, los tacones que llevaba en la mano esparcidos a su alrededor y el pequeño bolso que le colgaba del hombro se había abierto.
-¡Hay que llamar a una ambulancia! -Liam, el que era como un padre para todos, cogió inmediatamente el teléfono y marcó el número de urgencias.
-¡Liam, para! Nos tenemos que ir de aquí y no podemos dejarla tirada. -Niall se había percatado de lo que se les venía encima.
-¿Por qué? ¡Pero necesita un médico! - Mientras decía ésto se giraba en la dirección que seguía la mirada del joven rubio.
-¡Mierda! - Louis también lo había visto.
-Tíos nos tenemos que ir ya o las fans se nos comerán, a nosotros y a ella. - En ese mismo momento Louis la cogió en sus brazos y los cinco chicos corrían al interior de la furgoneta.
-¡Vaya al hospital más cercano! - Zayn apremió al conductor para que arrancara lo antes posible ya que las chicas más rápidas habían alcanzado su coche y golpeaban los cristales.
-¿Y ahora qué hacemos? - La preocupación de los chicos se podía notar en sus voces, en como miraban por la ventana sin saber qué hacer y en como, inconscientemente, jugueteaban con los móviles o cualquier cosa en sus manos.
-¿Y si se despierta? - Harry habló mientras la miraba con el ceño fruncido y observaba como sus párpados comenzaban a moverse. -Porque creo que le queda muy poco...
Dejó la última frase en el aire y todos la miraron de nuevo. Comenzaba a respirar más fuertemente y su pecho subía y bajaba con mayor rapidez de la habitual.
-¿Por qué no le hacemos nuestro saludo? Así, si es Directioner, al menos habrá tenido algo bueno del mal rato que tiene que estar pasando. - Louis hizo sonreír a todos los presentes y acordaron que sería eso lo que harían.
Todos se encontraban más relajados cuando la chica comenzó a mover las manos y a levantar la cabeza. Apoyó sus brazos en el asiento en el que se encontraba y entreabrió los ojos.
-¿Dónde estoy? - Con apenas un hilo de voz pronunció estas palabras que demostraban que estaba despierta, aunque eso no signifique atenta.
-¡Hola, nosotros somos...! - Comenzaron a pronunciar los chicos todos a coro cuando la joven hizo un gesto con la mano para que pararan.
-Me da igual quiénes seáis. Me pitan los oídos... - Mientras decía ésto, los chicos se miraban entre ellos, atónitos. -Bueno, ¿qué es lo que queréis?
Abrió por fin los ojos, de color verde selva, y todos pudieron ver como estaban enrojecidos. Ninguno sabía qué hacer o decir. Tampoco es que estuvieran muy lúcidos, ya que el alcohol hace su trabajo bien, pero aún así la situación los desconcertaba. Se encontraban pensando en quién podría ser esa chica cuando Liam, el único que no había bebido, habló.
-Un gracias por haberte recogido cuando te has desmayado, pero poco más. - Todos lo miraron sorprendidos de la seriedad de su respuesta, pero no les extrañó que se comportara de forma rara dada la poco común situación que estaban viviendo.
-¿Gracias? Lleváis días persiguiéndome y ahora que me tenéis me decís que solo queréis un gracias por "salvarme"...Ésto es surrealista. - Volvió a tumbarse al decirlo, levantando el brazo derecho, apoyándolo en su frente.
-¡Eh! Que nosotros no te hemos perseguido. Es más, no te habíamos visto en la vida. Y ahora sí que no te perseguiremos con lo antipática que eres. - Louis intervino en este caso y les sacó, como siempre hacía, una sonrisa a todos.
La chica tardó varios segundos en asimilar la respuesta, pero una vez transcurrido ese tiempo abrió un ojo y miró con recelo al chico que lo había dicho. Llevaba un rato mirándolo cuando intervino Harry, desviando su atención.
-Yo sí que te he visto antes, yo y todos. - Lo dijo lentamente, con una sonrisa pícara en sus labios.
-¿Seguro? Yo a vosotros... - De pronto se levantó rápidamente y tardó varios segundos en recobrar la compostura y perder el mareo. -¿Sois los chicos del hotel? ¿Tú eres el rizitos?
-¿La chica que nos dio los buenos días? - Preguntó Zayn mirando a Niall.
-Esa misma. ¡Oh, Dios! Pensaba que erais otras personas. ¡Qué alivio! - Cerró los ojos y sonrió con un poco de cansancio. -Me debería de haber presentado en ese momento, sois todos muy guapos.
Lo dijo mirando a Niall, el cual se enrojeció y miró a Zayn, que lo observaba con burla en la mirada.
-Bueno, ¿quieres saber quiénes somos o nos vas a volver a interrumpir? - Harry no había dejado de mirarla en todo el tiempo con una sonrisa que marcaba sus preciosos hoyuelos.
-Con que me digáis vuestros nombres para daros las gracias me basta. Yo soy Lana. - Le devolvió la mirada y la sonrisa y por un momento la tensión sexual entre ambos se hizo palpable.
-Harry. - Lo dijo lentamente, como si su nombre fuera la técnica de seducción más fácil, rápida y efectiva. -Harry St...
-He dicho que solo nombres, solo los de pila. Cuando conoces el apellido la cosa se complica. - Había desarmado completamente al chico del pelo rizado, que simplemente la miraba mostrando que había ganado esa batalla, pero no la guerra.
-Yo soy Louis.
-Liam.
-Zayn.
-Niall. - Los iba mirando uno a uno, como dándoles el turno de palabra para hablar.
-Pues "Harry", Louis, Liam, Zayn y Niall, muchísimas gracias a todos por haberme... salvado. - Sonrió de la forma más dulce que una persona puede sonreír estando borracha y ralentizando el primero de los nombres. -Ahora, si no os importa decirme dónde vamos...
-Al hospital. - Le respondió Liam, haciendo que reaccionara de forma brusca.
-¡No! Cambiad la dirección ahora mismo. No puedo ir al hospital, no puedo. Se enteraría mi padre y... ¡me mataría! ¿No me podéis llevar a otro sitio? - Empezó a sentirse mal y se tumbó de nuevo, pero las náuseas no desaparecían.
-Te habías desmayado, ¿dónde esperabas que te lleváramos? - Niall la miró y vio su cara de asco. -¿Quieres salir a vomitar?
-Sí, por favor... - Se tocaba la barriga, intentando que se le pasara el mal estar, pero no lo conseguía.
Zayn, que iba más cercano al conductor, le pidió que parara y éste lo hizo inmediatamente después. No había tráfico a esas horas y, nada más salir, Lana expulsó toda la cena y las copas de la noche.
-Oh, que asco... ¿Alguno me pasa un pañuelo? Tengo dentro de mi bolso. - Liam le bajó uno y ella se limpió. -Muchísimas gracias, de verdad. ¿Me quedo aquí o me lleváis a mi hotel?
-Anda, sube. No podemos dejarte tirada, te hemos cogido cariño ya. - Le sonrió y la ayudó a volver a subir. -Zayn, dile al conductor que cambie de ruta, otra vez.
-¿Nueva dirección? - Miró a la chica, que tenía el ceño fruncido tratando de recordar cuál era la calle de su hotel.
-¿Vosotros recordáis la dirección? - Los miró a todos de forma suplicante, esperando que alguno supiera la calle dónde estaba el lugar en el que se alojaba.
-Nos topamos con el hotel por casualidad... - Niall iba a continuar hablando cuando Harry lo interrumpió.
-Dile al conductor que nos lleve a nuestro hotel. - Zayn le hizo caso y todos lo miraron extrañados, pensando que se había vuelto loco o ciego y había dejado de ver a la chica, o ambas opciones a la vez. - Lana puede dormir en mi habitación y yo me voy con Louis.
-¿No sois de aquí? - Los miraba extrañada, clavando sus preciosos ojos verdes en el último que había hablado e intentaba asimilar toda la información, pero aún le duraba la borrachera.
-No, nosotros estamos aquí que esta mañana hemos dado un... - Harry se abalanzó encima de Louis para hacerlo callar.
-Te quiero, Louis. Nunca me abandones. Eres mi vida amor. - Pero mientras en voz alta decía estas palabras, en un susurro pronunciaba otras. - No le digas quiénes somos.
Ambos se levantaron, ya que habían caído al suelo de la furgoneta y se arreglaron un poco.
-Que esta mañana hemos dado una visita a nuestra tía. - Terminó la frase lanzándole una mirada asesina a Harry, el cual le sonreía de forma infantil.
-¿Sois todos familia? - La chica no era capaz de asimilar que todos fueran parientes, no les encontraba ningún parecido.
-Sí, bueno, primos lejanos lejanos. - Harry fue el que respondió, ya que era el único capaz de pensar en lo que estaba pasando, al fin y al cabo había sido idea suya no decir nada. -¡Ya hemos llegado!
Subieron sin conversación alguna en el ascensor; todos seguían aturdidos por lo sucedido esa noche y no sabían qué decir ni de qué forma para romper el silencio. Al llegar a la planta 19 del hotel en el que se alojaban, giraron hacia el pasillo de la derecha. La primera habitación era la de Liam, seguida por Zayn, después Niall, Louis y, por último, Harry. Ambos, Lana y el chico del pelo rizado pasaron dentro de la habitación. Al ver que lo miraba de una forma rara que no supo identificar que significaba, le explicó el motivo por el que aún seguía ahí.
-Vengo a darte algo de pijama y mi portátil, pero ya me voy. - Seguía hablando lento, intentando seducir a su interlocutor, fuera quien fuera.
Tumbada en la cama con los ojos cerrados y en postura fetal, Lana habló en apenas un susurro. Fue una sola palabra, una que cambiaría muchas cosas.
-Quédate.
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Bueeeeeeeenas:) Este capítulo es un tanto largo, pero como veis ya pasan más cosillas. Se me olvidó deciros que si queréis que os avise enviadme un twit a @livingin1Derlan [está mal escrito, lo sé] y si queréis seguirme en mi personal es @claudiaglow_ . Y solo deciros que no hay mucha gente que lea mi novela, así que si os gusta y no os importa difundirla pues... mejor que mejor! jajaja muchos besos, C. :) xx

1 comentario:

No me importa lo que digas, siempre es bien recibida una buena crítica, pero lo que sea, desde el respeto por favor. Gracias, eres hamor ^^.