You are beautiful

domingo, 26 de agosto de 2012

Capítulo 12 [Parte 1]

5 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra. The O2 Arena, backstage.
-Perrie, cielo, no empieces... -Un chico de pelo negro y piel bronceada hablaba por teléfono.
Hacía semanas que vivía entre una pelea y otra. Se encontraba en su camerino, sin compartirlo con ninguno de sus compañeros; no quería que lo escucharan discutir y chillarle al teléfono como ya hacía tanto tiempo. Venía siendo costumbre estar ausente y no separarse de su BlackBerry, que lo acompañaba hasta el baño, y con la que estaba todo el día dando explicaciones.
La situación había empezado cuando la chica, su chica, había pensado que una carrera en solitario sería mejor para él. Ya había llegado a la fama, sus seguidores en las redes sociales se habían disparado desorbitadamente y se escapaban por varios millones de los de sus compañeros. Su cara, su nombre, su estilo, su sonrisa... estaba en cualquier esquina de Londres. No podía realizar ningún movimiento sin que un flash se disparara a ambos lados de donde él estuviera. En consecuencia, su novia, sufría la misma situación.
En cada portada de cada revista, una foto de Perrie Edwards aparecía. Se había convertido en un referente en cuanto a la moda, gracias a su extraño y llamativo estilo. El canon de belleza de las rubias con los ojos azules pegaba mucho más fuerte y era imitada por miles de mujeres en todo el mundo.
El chico se encontraba tirado en un sofá de color azul, con las lágrimas cristalizando en sus ojos por la presión. La quería, la quería mucho y llevaba haciéndolo más de año y medio; pero ahora... todo había cambiado.
Parecía que ella solo buscaba fama y éxito para él. Pero los otros eran sus hermanos... Pensó que llevaba demasiado tiempo comiéndose la cabeza con este tema. Siempre igual. Tal vez sería más fácil si por fin me fuera de One Direction... Giró la cabeza de un lado a otro y sonó su móvil. Era la primera vez que tenía ese pensamiento, no le había sentado bien y se le había revuelto el estómago. Se empezó a encontrar mal y cerró los ojos, ignorando los continuos pitidos que emitía su aparato y tumbándose. Dejándose llevar por los sueños.
Al mismo tiempo, camerino de Harry y Louis.
La he cagado. Una chica de pelo rubio y blanquecino se lamentaba en una habitación cuadrada. Se encontraba con los ojos caídos, medio cerrados y con las lágrimas acumulándose en ellos. No había tenido fuerzas para seguir sentada en el sofá y se había deslizado al suelo, hasta quedar apoyada en la pared. Todo me sale mal. Se decía una y otra vez, abriendo una brecha en su interior con cada una de las palabras.
El único chico con el que no juego y... se enamora de mi. Pero yo a él no lo quiero de esa forma... ¿verdad? No encontró respuesta.
En su corazón no había ni un no ni un sí. Lo que sentí por Brown era el sentimiento más fuerte, pero con Harry es... Movió la cabeza y la enterró en sus piernas. No quería pensar, no quería sentir, no estaba preparada para volver a pasar por aquello. Y entonces la imagen de una chica de pelo castaño, completamente liso y largo le vino a la mente; pero no estaba sola. A su lado, cogidos de la mano, estaba él.
Camerino de Niall y Liam.
Nie tenía el entrecejo fruncido. Su pecho se levantaba fuerte y lentamente una y otra vez mientras pensaba en cómo contar la historia. Será mejor que empiece desde el principio. La historia no se podía entender si no se conocían algunos detalles. Miró a los ojos a Liam, que era el que más confianza le había transmitido desde que los descubrió y se armó de valor. En ese mismo momento, un chico de pelo rizado abría los ojos pesadamente.
-Brown, el hijo del socio del padre de Lana, siempre había sido amigo suyo. Llevaban años jugando en el parque, o yendo al trabajo de sus padres a hacerse pasar por adultos mientras estaban toda la tarde juntos. Todas crecimos por separado; y entonces llegó el curso en el que nos encontraríamos. - Miró hacia abajo, de repente avergonzada por las miradas fijas de los chicos. -En mi colegio no aceptan chicas hasta que cumplimos los catorce años, y ahí fue cuando nos conocimos, en el mismo sitio en el que estudiaba él. Pero nunca fuimos amigas. Blair era como la reina, igual que en esa serie, Gossip Girl. Ella mandaba sobre todas y si le apetecía algo, tenía siempre a alguna que se lo diera.
Paró durante un segundo, al recordar lo ilusas que habían sido todas sus amigas, y sobretodo Lana, que había vivido engañada.
-No me malinterpretéis, yo también formaba parte de esas chicas que la seguían a cualquier parte. Era guapa, llamativa, con un estilo un tanto peculiar, jugaba con todos los chicos de su alrededor y odiaba las relaciones largas; decía que eran para idiotas. Pero a la vez... era especial. Estar a su lado te hacía sentir poderosa, que cualquiera estaría a tus pies, que eras la reina; aunque en realidad la única era ella. - Suspiró pesadamente y descansó de su historia un instante, para que ellos también respiraran, ya que contenían el aire en sus pulmones desde el principio. -Y era una buena, más que buena, amiga. Siempre estaba dispuesta a ayudar y si nos pillaba a alguna haciendo alguna locura, cargaba con la culpa. Su versión siempre era: yo ya estoy manchada, pero eso no significa que vosotras no vayáis a pasar limpias, es lo mejor, dejádmelo a mi. Y la culpa siempre acababa siendo de ella. Todos los profesores sabían que nos defendía, que ella no había hecho nada, pero aun así seguía insistiendo y al final nosotras salíamos ilesas y ella castigada.
>Desde el principio y hasta el final, fue así. Pero, a pesar de que con todas era igual, siempre se tienen preferencias, ¿sabéis? Y la suya era Lana. Esto nunca lo he sabido, pero siempre he pensado que era porque Lana representaba a su contrario. Blair era como una especie de diablo de la guarda, y Lana era la persona a la que tenía que proteger. Siempre fue débil, inocente, la más pasiva. Y ahora es la persona más fuerte que conozco.
Paró de nuevo, viendo que se estaba andando demasiado por las ramas. Pero Harry no quería que lo hiciera, necesitaba seguir con la historia. No sabía nada de la vida de Lana y ahora se la estaban contando, no podía desperdiciar eso.
-Y bueno, como ya he dicho, Brown y ella eran amigos, por lo que en poco tiempo Blair se unió. Él era el chico del que todas estábamos enamoradas. Pelo rubio y liso, con los ojos azules y una sonrisa hipnotizante. Ninguna se libraba de dejar la baba caer cuando él pasaba a recoger a su amiga... - Soltó una carcajada al recordarlo y al pensar en lo ciega que había estado al no haber descubierto al chico de al lado, al que siempre iba con él, al que ahora formaba parte de su vida. -Y entonces surgió el amor.
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BUUUUU:3 Se supone que tenía que haber subido ayer, pero me daba pereza, porque como habréis notado soy bastante vaga; así que lo hago hoy ^^ Bueno, ¿qué os ha parecido? Es... sinceramente, raro. Aburrido tal vez, pero como desvela tantas cosas pues... no sé, raro. ¿Qué creéis que pasará con Zayn: se va o se queda? Lana... ¿algún día podrá dejar de equivocarse y sufrir? ¿Recuperará a Harry o ya está todo perdido y nada más empezar? Y sobre su historia... ¿entre quién creéis que surgió el amor? Ah, y lo más importante, ¿qué pensáis que pasó después? Espero comentarios por aquí y/o por twitter, y podéis comentar aunque no tengáis blogspot. @livingin1derlan [mal escrito] y hago follow back :) Lots of love xx
LEED ESTE FIC: http://twitpic.com/9qbh7k ES DE @SSARONNA9 Y ES SDFHJK.

sábado, 18 de agosto de 2012

Capítulo 11

5 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra. The O2 Arena, backstage.

-Lana, te quiero. - Dijo en un susurro que salió directamente de su corazón.
Al principio estaba paralizada. Llevaba sin escuchar esas palabras tanto tiempo que no se acordaba de como eran, y mucho menos del efecto que producían en ella. Suspiró fuertemente y lo miró a los ojos al mismo tiempo que se separaban.
-Harry, yo... - Tenía el ceño fruncido y la mirada triste y húmeda, solo le había pasado esto una vez y no había acabado bien, nada bien; se decidió en ese momento por contárselo, al fin y al cabo, los sentimientos que él sentía no podía ignorarlos. -Enciende la luz y siéntate, te tengo que contar una cosa.
Algo dentro de él se hizo mil pedazos. Se le había roto el corazón. Su interior le decía que ella podía llegar a sentir lo mismo, que estarían juntos en una relación de verdad, que sería tan especial para ella como para él; pero se equivocaba. Ella le acariciaba el brazo, esperando que la mirara, pero Harry se alejó lentamente, reacio a recibir ningún contacto más de ella.
En ese momento los invadió el silencio. El ambiente de la habitación se congeló y la tensión era palpable. Ambos se miraban a los ojos fuertemente, él esperando que ella empezara, ella esperando que él estuviera preparado para escucharla. Pero ese instante no llegó.
-Harry, necesito que me escuches.... - Dijo Lana lentamente, con la voz temblorosa por el miedo de estropear más la situación.
Sus músculos se tensaron y sus ojos se achinaron, reflejando un creciente remordimiento con él mismo y con la chica que se encontraba en frente suya. Entonces la rabia empezó a recorrer sus venas, llenándolo de un sentimiento desagradable y mareante.
Ahora quería hablar, pero Harry no tenía intención de quedarse allí y escucharla. Salió por la puerta corriendo mientras Lana, que se había levantado, le gritaba.
-¡HARRY, POR FAVOR, NO TE COMPORTES COMO UN NIÑO PEQUEÑO!
El comentario lo hizo enrojecer, si había algo que él odiaba era que lo llamaran niño pequeño, y se quedó un segundo quieto. Pero no se paró a escucharla, la ignoró por completo y entró en la puerta de al lado. Si volvía, sabía que Niall y Liam no lo delatarían y no le dirían a nadie que estaba ahí. Sí, eso haré. Me quedaré aquí hasta que se vaya con su amiga y me deje tranquilo. ¿Quererla? ¿Cómo se me ha ocurrido decirle eso a una desconocida? ¡Estoy loco! Y se tumbó en el sofá color azul oscuro de la habitación en la que se hallaba. Se giró y se puso de cara a la pared con los brazos bajo un cojín, y lentamente pensando en todos los errores que había cometido en su vida, se durmió.
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Mientras, a metros de donde el chico de los pelos rizados descansaba, a una chica de melena larga y castaña se le aceleraba el corazón. Liam venía sonriéndole y con la intención de hablarle. Tenía la respiración entrecortada e, instintivamente, se llevó la mano a la boca para morderse las uñas. Y entonces llegó a su altura y no pudo evitar abrir los ojos de sorpresa. Era mucho más guapo en persona de lo que se había imaginado. El chico enamorado de ToyStory y el corazón más grande que ella hubiera conocido la abrazó.
-¿Eres la amiga de Lana, verdad? Yo soy Liam. - ¡Cómo si no lo supiera ya! Pensaba al mismo tiempo que le devolvía el abrazo, recuperándose poco a poco del aturdimiento.
-Yo soy Natalie, pero todos me llaman Nie. - Le dedicó una ancha sonrisa y se aclaró la voz; miró hacía abajo un poco ruborizada y las palabras salieron de sus labios sin apenas pararse a pensarlas. -Ya sé quién eres, soy Directioner desde que aparecisteis en Factor X...
Se quedó sin aire al llegar a las últimas sílabas, el orgullo que en ese momento sentía al recordar tanto tiempo atrás y la conmoción de estar conociendo a sus ídolos se habían mezclado y no la dejaban respirar con tranquilidad. Entonces Liam la volvió a abrazar con una sonrisa en sus labios y ella se sonrojó.
Lo habían hablado detenidamente Louis, Niall y él, ya que Zayn estaba demasiado ausente los últimos días hablando con Perrie, y esta era su oportunidad. Conseguirían sonsacarle toda la información sobre Lana que pudieran a su amiga. No estaban dispuestos a permitir que esa chica, esa desconocida que había aparecido delante de su coche un día, borracha y casi incapaz de mantenerse en pie, le rompiera el corazón al benjamín. Pero no pudo evitar sentirse mal, él no era así, no jugaba con las personas; y mucho menos con una de sus fans. Movió la cabeza y Nie lo miró confundida, ya que justo antes había tenido una preciosa sonrisa en su cara.
-Ven, que en el camerino tengo bolígrafos. - Y puso un brazo por encima de sus hombros, llevándola casi a rastras hasta la habitación, ya que ella seguía conmocionada y apenas podía moverse. -También tengo chocolate, por si quieres, y si no te gusta, pues... Niall siempre tiene comida.
Soltó una pequeña carcajada que hizo reaccionar a Nie. Estaba con su ídolo, por fin, tras tanto tiempo, lo había conocido y ahora tenía la oportunidad de pasar unos minutos con ellos. La comisura de sus labios se elevó de nuevo, movió la cabeza de un lado a otro suavemente y se centró en ser ella; no iba a dejar que los nervios la traicionaran en un momento tan especial.
-No hace falta, -el tono dulce de sus palabras pareció relajar mucho más la situación mientras iban andando, -me gusta el chocolate. Si le robo algo de comida a Niall, sé que no saldré viva...
Ambos rieron durante unos metros y se dieron cuenta de que podían tratarse como amigos. Pero Liam tenía que seguir el plan, por mucho que le costara... Y lo hizo. Giró la cabeza hacia la derecha, justo donde estaban Niall y Louis y les levantó las cejas. Ambos entendieron el gesto a la perfección y se acercaron felizmente a ellos.
Los ojos de Nie brillaron al ver acercarse a dos más de sus ídolos. Por su mente ya no había ningún pensamiento razonado, y por sus mejillas descendieron dos lágrimas. No pudo evitarlas, ese era el momento con el que tanto había soñado y ahora se había hecho realidad. Louis se dio cuenta de esto y se acercó más a ella, apartando a Liam y abrazándola.
-¡Eh! - Enterró su cara en su hombro, mojándolo y sintiéndose avergonzada por ello, pero sin poder apartarse. -Está prohibido llorar con One Direction, ¿entendido?
La preciosa chica de los ojos grises asintió con la cabeza y se separó. No voy a seguir quedando en ridículo. Comenzó a andar con tranquilidad, y todos hicieron como si no hubiera pasado nada. Charlaban de todo un poco, e intentaban contarle historias que ella ya conocía, lo que siempre le provocaba risas. Y entonces, llegaron al camerino y todos se miraron. Durante un segundo fue como si el mundo se parara y ellos tres se entendieron, bajaron la cabeza y atravesaron la puerta.
Allí estaba Harry, tirado en uno de los sofás de cara a la pared y haciendo ruiditos mientras respiraba. No esperaban encontrárselo allí, aunque si estaba dormido... Louis frunció el entrecejo. No había esperando tener que contarle nada de lo que hablaran esa noche a Harry, pues no sabía cómo le iba a afectar, pero si estaba allí y los veía hablando de ella, seguro que se interesaría... Movió la cabeza de un lado a otro y despejó su mente de estos pensamientos, era ahora o nunca. Quién sabía cuándo iban a volver a ver a esa preciosa chica y era la oportunidad que tenían de saber más cosas de la rubia... Era el momento. Se armó e valor y la miró a los ojos profundamente, con una pequeña sonrisa para que no pensara en la razón de lo que iba a hacer y habló.
-Y bueno Nie, ¿qué cosas de la misteriosa Lana nos quedan por saber? -Le sonreía abiertamente, mostrando amistad y amabilidad.
Tenía varias escusas bajo la manga por si ella preguntaba para qué querían saber todo eso, pero fue más fácil de lo que pensaron. La chica sonrió con mucha dulzura y dijo, como si no fuera nada importante, lo que ya llevaba tiempo sospechando.
-Si supiera yo todos los secretos que tiene, podría escribir un libro. - Soltó una risita por lo bajo y se sentó en el sofá en el que no estaba Harry; lo volvió a mirar a los ojos y añadió: -Pero bueno, ¿qué queréis saber?
No lo dudó ni un instante, ahora o nunca, se repitió para sus adentros.
-Todo lo que puedas decirnos. - Entonces ella suspiró con pesadez mientras cerraba los ojos con cansancio.
-Sentaos, que esto va para largo. -Los miró a los tres, ya sin sonrisa en la cara y preguntándose el por qué de hacer eso, pero sabía que no era un error, su instinto se lo decía. -Lo primero que tenéis que saber es que ha sufrido más de lo que parece, y todo empezó cuando Blair y Brown llegaron a su vida.
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HOLA HOLAAAAAA. He de decir que he tardado la vida en subir, y lo siento. Pero no he estado en mi casa y estaba liada con la familia, y cuando no no podía acceder a las listas de la gente a la que avisar... en resumen, no he podido. Pero bueno, aquí está el cap. ¿Qué os ha parecido? ¿Os esperabais que reaccionaran Lana y Harry así? ¿Cuál creéis que es la historia de Lana? ¿Y qué pasará cuando se entere de que se la ha contado Nie? Oh, esperad, ¿se la contará al final? CHAN CHAN CHAN. Tampoco tiene tanto, pero en el capítulo 12 se desvelan muchas respuestas... Gracias por leer, espero vuestros comentarios.

viernes, 3 de agosto de 2012

Capítulo 10

5 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra. The O2 Arena, concierto de One Direction.
-¡Y esto ha sido todo! - Gritó un chico rubio que estaba cumpliendo su sueño subido a un escenario.
Miles de voces aclamaban más y más, pero no tenían tiempo y el cansancio los invadía. Se alejaron poco a poco de la vista del público, dando pasos cortos y mandando besos con la mano, al mismo tiempo que otros de sus compañeros dibujaban corazones. Primero atravesó la cortina Liam, al que Nie se quedó embobada mirando. Tras él iba Louis, que gastaba bromas con el más bajito de los cinco. Y, por último, el más moreno de todos pasó medio aturdido al lado de sus compañeros con la mirada fija en el móvil, el cual no paraba de vibrar con mensajes. Solo la chica del pelo largo y liso se dio cuenta de que el chico de los ricitos no había aparecido y supo que había ido a buscar a Lana, pero ella estaba en la dirección contraria esperándolo. ¿Dónde se habrá metido? Se preguntaba cuando se acercó un chico a ella. Solo con ver la camisa de cuadros entre los demás trabajadores del concierto supo que Liam iba a hablarle, y que sería inolvidable. Sus ídolos, su sueño, su amor platónico se acercaba con una sonrisa en la cara.
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Apenas nadie de sus amigos se había dado cuenta del cambio de dirección del chico de los hoyuelos hipnotizantes. Se había adentrado por la zona en la que el resto de los trabajadores tenían los aseos y por allí andaba buscando a Lana cuando uno de ellos lo paró. Puso su mano en el hombro de Harry por detrás, y este se giró bruscamente, pero con una dulce sonrisa dibujada en los labios pensando que podía ser ella. Pero allí solo había un hombre bajito y medio calvo de ojos verdosos.
-Me han dicho que te diga que vayas al camerino que te tienen que preparar para no sé qué M&G o algo por el estilo. - Su voz era grave e imponente, pero la forma de hablar dejaba mucho que desear en cuanto a seguir sus órdenes al instante se trataba; continuó sin fijarse demasiado en la cara de aturdimiento de Harry, que no parecía saber de qué hablaba. -Y es urgente. Así que ve ya de ya y deja lo que estés haciendo, que seguro que no tiene ni la menor importancia. Ale, ¿a qué esperas? ¡Vamos!
Movió sus pies entonces hacia la zona de camerinos sin saber muy bien por qué obedecía las órdenes de ese hombre al que dudaba haber visto nunca,  pero lo hizo. Llegó a un largo pasillo por el que no pasaba nadie, ya que solo había tres puertas que conducían a sus camerinos. Pasó delante de las dos primeras sin inmutarse, aun  pensando en Lana y con el ceño fruncido. Lentamente y con pesados pasos atravesó la tercera puerta, pero dentro solo había oscuridad. Fue a encender la luz a la derecha, pero alguien lo abrazó por detrás y le tapó los ojos con una tela negra. Sin necesidad de darse la vuelta supo que la chica a la que antes había buscado se encontraba justo detrás suyo, podía percibir su habitual olor a jazmín y ese suave toque a menta que desprendía su pelo. Entonces los suaves labios de ella toparon con su cuello y le dieron pequeños mordiscos, descendiendo lentamente hasta sus hombros.
-Lana... - Dejó la frase en el aire, diciéndolo todo pero sin palabras. -Para, por favor...
En ese momento soltó un pequeño gemido pues ahora la tenía delante suya dándole besos por el pecho y bajaba peligrosamente. Cerró los ojos y se dejó llevar para disfrutar de las caricias de Lana, pero antes de querer darse cuenta notó su respiración en frente suya. Se quitó la venda lentamente y la vio mirándolo, con ese verde selva brillando en la oscuridad que los rodeaba. No pudo aguantarlo más y la besó como nunca antes lo había hecho. Con pasión, con furia, con rabia, pero a la vez con delicadeza y cuidado. Ambos sentían chispas, como si la saliva del otro fuera fuego para ellos.
Juguemos, pensó Lana. Abrió poco a poco su camisa, desabrochando uno a uno los botones. Paseó sus manos por el pecho de Harry, que no pudo evitar el impulso de ir a besarla. Pero ella se alejó dando la vuelta por su hombro y lo abrazó por detrás. Lo estaba volviendo loco, lo sabía, y aun así, siguió. Se acercó a su oreja y le mordió el lóbulo lentamente, al mismo tiempo que acariciaba sus dos costados. Mientras, él permanecía con los ojos cerrados, disfrutando de ella como nunca pensó que podía hacerlo. Pero su control tenía un límite, y en el momento en que notó su aliento cerca, volvió a lanzarse a sus labios. Y esta vez, Lana se dejó llevar. Entonces ella se separó con una risita y le dijo al oído suavemente:
-No me has dedicado mi canción favorita, esto te lo guardaré para siempre. - Le dijo y se alejó un poco, y ahora ambos tenían los ojos abiertos y se sentían flotar en una nube.
Entonces Lana se fijó bien en él, en la forma de su nariz, en la de sus ojos, sus pequeñas cejas, sus graciosos labios, el filo de las orejas que era capaz de verse através de todo esos caracoles que lo caractirzaban, y lo volvió a besar. Sonreía en su interior por la sensación que le producía, las cosquillas en su estómago que no desaparecían y por los flequillos que chocaban. Cuando se separaron juntaron ambas frentes y ella puso sus labios en la nariz de Harry, como le gustaba hacer. Y, sin previo aviso, empezó a cantar.
Las notas de "She" atravesaban la garganta de Harry llenas de sentimiento. Se la estaba cantando a la chica en la que se había inspirado y tenía intención de hacerlo con todo su corazón. Lana, mientras, solo podía disfrutar de ese momento que estaba segura nunca olvidaría.
Tras esos casi cuatro minutos, la preciosa melodía terminó y Harry miró a Lana con un brillo especial en sus ojos. Ahora lo sabía con certeza, esa chica, la chica rubia que tenía delante suya, era más que uno de sus ligues de una noche, más que una desconocida cualquiera que ha pasado por sus labios, más que cualquier otra mujer en la que él haya pensado, y lo dijo, sin pararse a razonar, pero con todo su corazón.
-Lana, - la miró a los ojos intensamente-, te quiero.
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Buenas y londinenses tardes:') Publico desde la ciudad de los nenes, ¿y a qué no sabéis que he visto hoy? Un hotel de la cadena Thistle [en el que se ven por primera vez Lana y Harry] y me he motivado como nadie. Y sí, yo también estoy desesperada por ver las listas y LAS QUIERO YA DE YA. Pero mientras, en la espera, he decidido publicar. Y ¿cómo creéis que reaccionará Lana? CHAN CHAN CHAN. ¿Y os habéis fijado en la felicidad de Nie, pasará algo con Liam? Tututututururur. Pues no os adelanto nada. Que espero que os haya gustado y que me dejéis un comentarior, porfa plis:) xx

Interludio 9/10

5 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra. The O2 Arena, concierto de One Direction.
Era tan solo Abril y los cinco estaban acalorados. Subidos a un escenario, como siempre habían soñado estar, cantaban para quince mil personas que coreaban sus voces. La melodía de sus canciones, mezclada con el eco de los gritos de las fans y el sonido de mil flashes al unísono retumbaba por el estadio. Era el momento en el que ellas, las Directioners que los apoyaban y habían llevado a la cima, aclaraban sus dudas a través de twitter. Tras preguntarle al rubio si sería capaz de rapear el solo de Zayn a su lado y de retar a Louis a imitar el 1,2,3...FLICK! de Liam, hubo una  pregunta dirigida al ricitos:  "¿Qué le está pasando al armario de Harry? xx Shanon." Al principio no supo reaccionar y en su frente aparecieron arrugas de preocupación. En ningún momento, después de todas las emociones de la noche, hubiera esperado tener que responder a eso. Después una sonrisa apareció en sus labios al pensar en Lana y se le escapó una carcajada al recordar a la chica rubia corriendo descalza en lo que él había llamado "misión teléfono" y, por último, movió lentamente sus pies hacia la pantalla del escenario, para mirar discretamente a los ojos verdes tras la cortina. 
Ella lo observaba desde allí, pensando en qué hacer y decir. Entonces se dio cuenta de que por mucho que sus padres trataran de ocultarla a la prensa, en este caso no era ella la que podía salir a la luz y una sonrisa apareció en sus labios. Se la dedicó a él, que se había puesto de frente al público y metió la mano en una bolsa oscura que estaba a su lado. De ahí sacó su jersey y su famoso gorro, lo que hizo que se sorprendiera.  Dando pasos dubitativo se acercó a Lana.
-¿Y eso? - Dijo cogiendo ambas prendas con la mano en la que no llevaba el micrófono; ella lo miró y le susurró en el oído.
-Creo que a tus fans les va a gustar el regalo. - Entonces le dio la vuelta y le pegó en el culo con una sonora carcajada.
Harry la miró por última vez ya de nuevo en el escenario y le guiñó un ojo. En ese momento con un grito le dijo a sus fans:
-¡LA QUE CANTE MÁS ALTO UP ALL NIGHT SE LLEVA AMBAS COSAS! - Y levantó las prendas que sostenía en su mano izquierda mientras coreaban "and find a girl and tell her she's the one".
De nuevo se giró para poder mirarla, pero ya no estaba ahí. Vio su melena rubia alejarse mientras Nie la miraba con el ceño fruncido. Se preguntó a dónde iría y, por un momento que afortunadamente duró solo unos segundos, se olvidó de que estaba subido a un escenario y avanzó con curiosidad a donde antes había estado. Entonces se dio cuenta de que las fans seguían cantando y volvió a la realidad, aunque no del todo, ya que seguía pensando en el lugar al que había ido Lana. Estará en el baño. Se decía a sí mismo, pero, en el fondo, sabía que se equivocaba. Entonces el temor de que se hubiera ido y no la hubiera despedido lo invadió. Y se dio cuenta de que pensaba demasiado en ella, que había pasado los últimos días a su lado y aun así la necesitaba más. Sacudió la cabeza y se concentró en lo que estaba haciendo, lo que de verdad le importaba, su sueño. Pero mientras cantaba, no podía parar de escuchar su risa...