You are beautiful

domingo, 30 de septiembre de 2012

Capítulo 13

5 de Abril de 2013, Londres, Inglaterra. The O2 Arena, backstage.
El aire de la habitación quedó congelado. Liam se encontraba aguantando la respiración. Él había sufrido mucho en su vida hasta realizar su sueño, y podía entenderla. Lana nunca le había trasmitido el ser como Nie la había descrito. La había conocido como una chica borde, en muchas ocasiones con prontos antipáticos y parecía que solo quería hacer daño a Harry... cuando ella era a la que más le habían hecho. Simpatizó completamente con ella y miró a Niall, que parecía perdido en los ojos de la chica.
Wow. No solía importarle demasiado la vida del resto de las personas, ya  que nunca se había considerado a sí mismo alguien cotilla, pero ella... simplemente wow. Nunca se hubiera imaginado que podría haber pasado por todo aquello, quedarse sola de esa forma y más tarde tener un problema de salud tan grave. Yo no podría vivir sin comer. Y mientras su mente jugueteaba con esos pensamientos, no podía apartar sus ojos de los grisáceos de la chica que tenía en frente. En su mirada veía a una princesa, no a una simple adolescente escondida tras una larga melena. Y en ese instante supo que quien la tuviera para siempre, sería el hombre más afortunado del mundo.
En el mismo instante, un chico con camiseta de rayas miraba hacia el sofá, en el que se encontraba el cuerpo tenso de su mejor amigo. No sabía qué hacía ahí, pero intuía que nada bueno. La noche se había presentado con muchas sorpresas; primero su desaparición, tras una reaparición minutos antes del concierto y, con él, dos chicas, de las cuales una de ellas era Lana. Y se estaban mirando, de una forma especial, única. No quiero verlo sufrir. Es lo único en lo que podía pensar. Lo observaba detenidamente, como no recordaba haber hecho antes y lo vio mover los dedos. Y entonces se dio cuenta.
Se acercó lentamente bajo la atenta mirada de los otros tres y con el ceño fruncido, sin hacer ruido. Cuando lo tuvo justo debajo lo vio cerrar los ojos bruscamente y lo supo. Supo que había escuchado toda la historia, toda la vida de Lana, y ahora sería imposible alejarla de él, porque no se lo permitiría. Aunque si tal vez ella fuera como Nie decía que era... Movió la cabeza de un lado a otro, y abrió los labios para hablar.
-Harry, sé que estás despierto. - En cuanto pronunció las palabras, el aludido se levantó y salió por la puerta  murmurando por lo bajo.
Louis lo siguió, saliendo justo detrás suya y dando un portazo. El corazón de Nie estaba paralizado y su mirada permanecía gacha, pero en cuanto el fuerte sonido de la puerta llegó a sus oídos, supo que era el momento de irse y se levantó. Sin darle un último vistazo a los dos chicos que tenía a ambos lados, atravesó la puerta y la cerró con cuidado.
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¿Qué ha sido eso? Se preguntaba con los ojos cerrados mientras se encontraba tumbado en ese sofá azul. El teléfono seguía sonando: llamadas, mensajes, PINGS, WhatsApp's; y todos los ignoraba. No quería saber nada más del mundo, pero ese ruido había despertado su curiosidad. Salió sigilosamente y cerró con cuidado la puerta. Cuando levantó la vista del pomo la vio allí, alejándose tranquilamente. Su larga melena se movía de un lado a otro a cada paso que ella daba, y en su interior algo se activó. Tenía que verla, hablar con ella, escuchar su voz... algo le decía que sería más que mágica.
-¡Eh! - No llegó a moverse, pero el silencio del pasillo hizo que ella lo escuchara y se girara, sorprendida a verlo.
No puede ser. Zayn Malik la acababa de llamar. Creo que estoy muerta. Tenía la boca entreabierta y los ojos desorbitados. Era él, en persona. El primero en el que ella se fijaba siempre era Liam, con su increíble corazón y su preciosa sonrisa, pero había algo en el chico moreno que no la dejaba respirar. Su halo de misterio, su sonrisa ladeada, sus penetrantes ojos, su perfecta voz... Era él, y ahora lo tenía a menos de cuatro metros de distancia.
Es preciosa. Pensó inconscientemente. Giró la cabeza y eliminó esos pensamientos de ella, tengo novia, se recordó a sí mismo. Pero de su mente se borraron por completo esos pensamientos; ahora una pregunta lo recorría por dentro, y tenía que saber la respuesta.
-¿Puedo preguntarte una cosa? - Nunca se había caracterizado por ser el más lanzado y el menos vergonzoso, y mucho menos por preguntar cualquier cosa a cualquier desconocido que pasara cerca de él, así que fue con cuidado.
Tal vez no sea Directioner, sino alguien que trabaja aquí. Y no le gustaba nada tratar mal a los empleados sin los cuales no se podría realizar su sueño. Aunque debería de realizarlo en solitario. Se asustó de sus propios pensamientos. Lo recorrían y aparecían en su mente como como ráfagas repentinas de viento, o pequeñas tormentas de verano que vienen y van, que te empapan y dejan el recuerdo de su presencia en el frío de tus huesos y en la humedad del ambiente... Ladeó de nuevo la cabeza y le sonrió, como si no hubiera pasado nada.
-Claro Zayn, lo que sea. - Contrólate. 
No podía permitirse parecer infantil, ni lanzarse a chillarle, ni correr a sus brazos a pedirle una foto y un autógrafo. Inconscientemente se llevó la mano al bolso y agarró con fuerza sus discos, que parecían vibrar con la impaciencia de ser firmados. Mantenía la mirada en un punto fijo, alejado completamente de los ojos caramelos del chico, pero sin que él se pudiera llegar a dar cuenta de esto; no estaba entre sus posibilidades el derrumbarse y dejar salir a la luz todos los sentimientos que la recorrían por dentro en ese momento.
Adelante, se dijo a sí mismo. Sin que se llegara a dar cuenta, tomó aire y la miró directamente a esas preciosas piedras grises que brillaban en esa luz artificial del pasillo, las cuales parecían perdidas en algún sitio alejado.
-¿Saldrías con un desconocido? - Le sonrió de forma elocuente, dando a entender el significado de su pregunta.
Pero ella no necesitaba ese pequeño gesto, esa sutil invitación; lo había captado a la primera. Sabía ya la respuesta de antemano, pero decidió jugar un poco; al fin y al cabo, su timidez había quedado olvidada varios minutos atrás.
-Depende de cómo me la pidiera. - Le dedicó el dulce detalle de elevar la comisura de sus labios con delicadeza, y levantando su mano derecha se llevó parte de su larga melena tras la oreja. Él, en cambio, pensó rápido y se acordó de esas flores que tenía dentro del camerino.
Bajo la atenta y sorprendida mirada de Nie, entró de nuevo en la habitación y se fue directamente al final, con decisión en sus pasos. Extendió el brazo y cogió una rosa, rojo pasión, como a ella le gustaban; con ese olor tan parecido a su perfume, que hacían que cuando moviera su claro cabello la habitación pareciera el jardín más bello... Levantó sus ardientes ojos y se observó en el espejo. ¿Qué estoy haciendo? Y sin quererlo las perlas grises que refulgían metros más atrás se vieron reflejadas en el espejo. Estaba allí, en la puerta, dubitativa, preguntándose qué haría él.
Se giró rápidamente, pero no la vio en el lugar en el que creía. Tembló la cabeza por un segundo y la sonrisa volvió a brillar en su cara. Salió con tranquilidad, sin realmente pararse a pensar en lo que estaba haciendo. Y allí sí se encontraba.
Lentamente, se fue acercando a ella, que reía descontroladamente y sin poder parar. Le puso la rosa delante suya y se lo volvió a preguntar.
-¿Si lo hace de esta forma? - Las carcajadas de ella habían dejado de sonar y ahora se mordía el labio, divertida.
Pero un brillo especial en su mirada le advirtió de que algo iba mal. No puede ser. Tras todo lo que había ignorado por ella, por esa completa desconocida de la que ni si quiera sabía el nombre, no sería capaz de admitir su derrota.
-Lo siento Zayn... pero no. - Ahora sus párpados habían descendido, dejando una mirada triste en sus ojos. -Tú y yo, ambos tenemos pareja. - Con cuidado, casi con miedo, le acarició la zona de la barbilla, donde su fuerte vello asomaba oscureciendo aun más su tez. - No creo que a ninguno les haga mucha gracia.
La rosa descendió rápidamente de la mano del chico, que la mantenía en alto aun con la esperanza de conseguir lo que se  proponía. Pero no había remedio, en este caso, el corazón había perdido la batalla al cerebro, que siempre había insistido en que eso era una mala idea y había quedado acallado por los estruendosos latidos del corazón.
Su desilusión era casi palpable, sus brazos permanecían lánguidos y caídos sin fuerza ni para levantar esa rosa, que cayó al suelo sin ruido alguno, sin dejar rastro de su presencia, sin dejar cicatrices de su encuentro.  Ambos se miraban a los ojos. El uno pensando en Perrie, la otra pensando en el chico que, al llegar a casa, la esperaría con un ramo de rosas al completo para celebrar su medio año juntos. Él no sabía que ella estaba al corriente de sus planes, pero la pequeña Sarah, con su rubia melena, había delatado a su hermano tiempo atrás; a veces es una mala idea llevar a las hermanas pequeñas a comprar el regalo de las novias.
Se miraban, intensamente, aunque con los pensamientos flotando en una nube de personas y recuerdos cada uno distintos. Entonces se acordó de Lana, y después de Harry, y el haber contado su historia se le vino encima, y la reacción de él... Ha sido mi culpa, se decía a sí misma. Y decidió buscarla.
Sonrió débilmente, con miedo nuevamente. Había conocido a su ídolo, el cual le había pedido una cita y la había rechazado... Nunca se hubiera imaginado capaz de ello. Pero la vida sigue su curso y ella ahora tenía que ayudar a una amiga a la que, estaba segura, había metido en un buen lío.
-Bueno... creo que debería irme.- Le dio unos segundos a Zayn para que reaccionara, pero no obtuvo respuesta alguna; supuso que estaría pensando en otras cosas, como por ejemplo en las pocas chicas que, aparte de ella, lo había rechazado. -¿Hasta otra?
Bajo la sorpresa de ambos, se sonrieron sinceramente, dejando como marca de aquel encuentro ese recuerdo.
-Claro. - Las miradas refulgían más intensamente ahora, y entonces se acordó. -Pero... no sé tu nombre.
Claro, nadie se lo ha dicho. Se rió exageradamente, sin llegar a entender muy bien el por qué, pero no podía parar. Cuando su respiración se lo permitió, le respondió lo primero que se pasó por su mente.
-Si realmente quieres saberlo, lo averiguarás.- Y sin darle tiempo a contestar se dio la vuelta y empezó a andar, yendo a buscar a una amiga que podía estar en cualquier lugar.
-¡Eh! - La llamó a lo lejos, necesitaba saber su nombre, pero esta vez ella no se giró.
Levantó la mano e hizo un gesto de despedida, dando por finalizado aquel encuentro. En sus labios una sonrisa dibujada, en sus ojos un nuevo brillo, su pelo yendo de lado a lado, en sus caderas un movimiento insinuante.
No me equivocaba, su voz es mágica. Y se marchó por donde había venido, intranquilo, con el recuerdo de una nueva y  preciosa sonrisa, con las señales de esos ojos grises en su precioso caramelo fundido, con una cara conocida sin nombre, y con el corazón a mil.
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En el mismo lugar, a tan solo unos metros, en la primera puerta, minutos antes del encuentro, una chica encogida sobre sí misma y con los ojos cristalizados, se culpaba de ese detalle. No podía permitirse llorar, ser infeliz. Había sufrido, le tocaba ya su turno, ¿no? Debería de ser todo al revés... Era cierto que jugar con los hombres la hacía sentirse poderosa. Dejarlos con ganas, esperando en la puerta a que ella saliera para llevarla a su piso; pero nunca aparecía, y el calentón los acompañaba hasta su hogar, donde harían cosas para hacerlo desaparecer. Era buena, muy buena. Al fin y al cabo, he aprendido de la mejor. Soltó una carcajada gutural, escalofriante, triste, vacía, sucia. Maldita Blair... Ella tendría que estar ahora con Brown, feliz, en casa viendo una película y disfrutando del sabor de sus labios. Pero bueno, ¿desde cuándo no lo llamo yo por su nombre? ¿Tanto he cambiado? Pero no obtuvo respuesta, porque ya la sabía. Sí, había cambiado, por necesidad. Y mientras todos estos pensamientos la bombardeaban, escuchó la puerta abrirse. Pero no levantó la mirada, no quería saber quién estaba ahí, solo quería que se fuera, que la dejara tranquila con sus cosas; ella, su cerebro y su corazón, como tanto tiempo atrás... Pero era su voz, y en ese momento se dio cuenta de que si era él, no quería dejar se que alejara.
-¡Louis, cállate! - Lo miraba directamente a los ojos, desafiante. Verde contra azul, tierra contra mar, elemento contra elemento.
Entonces se giró a Lana, que estaba allí con sus grandes pestañas negras casi empapadas y el ceño fruncido. Volvió a no pensar, ya que no encontraba motivo para ello. Esa chica de delante suya era especial, única, impredecible, divertida; la quería para él. Y si tenía que demostrárselo, lo haría.
-Lana, - el tono de su voz adquirió una nota desafiante, alentadora a cualquiera que se atreviera a tocarla a vérselas con él -, me da igual lo que te haya hecho el cretino ese. Te demostraré que yo soy distinto, y me da igual la forma, porque te quiero.
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LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO DE VERDAD. Prometí subir la semana pasada y al final subo esta cuando ya acaba... pero he estado bastante ocupada con las clases y pffffffff supongo que si no vuelvo a subir la semana que viene, sera la otra ya sabeis:) Al caso. Es largo, infinito, y apenas hay parte de Lana y Harry, y la poca que hay está al final porque me daba cosilla no ponerla... Pero... ¿qué pasará ahora con Lana y Harry? ¿Dejará ella que él se meta en su vida o lo echará para no dejar de sufrir? ¿Le pasará factura alguna vez el jugar con los hombres a la chica de la peluca? ¿Y Nie y Zayn? Ambos con pareja  acaban de tener un momento así... ¿se quedará en solo recuerdos?  Y una pregunta esencial: ¿qué harán los hombres que esperan a Lana sin que ella aparezca? Nah, esa olvidadla. [JAJAJAJAJAJAJAJAJJAJA]
. Y bueno esta frase: "Me encanta tu fanfic, sigue así y me tendrás enamora' de por vida *_* ajajajajaja -Sara. " es @SSaronna9, LEED SU FANFIC ES PERFECTO [en TWITPIC], que leyó los capítulos anteriores y me dejó este en el borrador del 13.

martes, 11 de septiembre de 2012

Capítulo 12 [Parte 2]


-Llevábamos dos trimestres en ese colegio, ella y yo apenas había intercambiado unas pocas palabras. Blair la protegía, nadie podía acercarse a ella y los chicos... le tenían miedo. Era como su hermana gemela, jamás se separaban. Por todo el patio del recreo corrían rumores de cualquier clase. Que si Lana y ella habían robado una joyería y por eso tenían un collar nuevo las dos. Que si habían hecho un trío con el director de un banco y les pasaba dinero... - Miró a los chicos con una sonrisa en la cara.
Por supuesto no se creían esos rumores, pero circulaban constantemente y peores por las bocas de sus compañeros. Era la pareja más envidiada de cualquier clase y con el bombón más deseado de todas. Sin poder evitarlo empezó a reír, ahora todo aquello le parecía tan divertido. Los collares eran de un bazar y el director del banco era el tío de Blair. Estuvo durante cerca de un minuto recordando todas las cosas que había escuchado, y mientras, no podía parar de reír.
Harry, al mismo tiempo, escuchaba atento y completamente inmóvil mirando al respaldo del sofá. Nunca se había parado a pensar como había sido la vida de Lana, y nunca la hubiera imaginado. La veía tan madura, tan poco ilusa, tan llamativa... Nunca se le hubiera pasado por la mente que estaba a la sombra de su mejor amiga, y menos que ella sería de esa forma. Aunque claro, ahora que se paraba a pensar de verdad, la habían conocido estando borracha y corriendo por callejones de una ciudad que no era la suya. Todo era demasiado raro. Necesitaba atar cabos, y lo necesitaba ya.
-Dejando aparte todos esos rumores absurdos - prosiguió Nie -, Lana y Brown se empezaron a gustar. Todos sabíamos que entre ellos acabaría por haber algo, solo tenía que fijarte en la forma en la que él la miraba... Sus ojos azules brillaban al verla sonreír y siempre que eso pasaba se acercaba a ella. Mientras hablaban normal, si te fijabas bien, lo podías ver evitando la tentación de besarla. Se unía un poco más cada vez a su cuerpo, en muchas ocasiones sus narices rozaban, y siempre sonaba la campana. Pero ahí estaba ella, Blair, con su larga melena girada en la dirección contraria. Estaba celosa. Su tesoro, su protegida, estaba cayendo poco a poco bajo los encantos de su amigo. No podía permitirlo, pero falló. Empezaron a salir.
>Nunca le he preguntado cómo fue, ya que nunca he sacado el tema, pero un día tras un fin de semana llegaron ambos cogidos de la mano y por fin había besos de verdad. Durante la primera semana Blair no se acercó a ellos, estaba siempre con nosotras. No hablaba, no mandaba, no nos pedía nada; y eso era raro. - Volvió a dejar en el aire sus palabras, intentando recordar aquella conversación. -Todavía pienso muchas veces en lo que me dijo cuando le pregunté qué pasaba. Sus palabras exactas fueron: le estoy dando libertad para que saboree la miel, pero la abeja reina nunca deja que se coman todo lo que produce. Supongo que desde el primer momento había tenido sentimientos contradictorios hacia él; por una parte le gustaba, por la otra lo odiaba por estar con su mejor amiga y habérsela arrebatado.
>Tras esos cinco días, las cosas volvieron a la normalidad. Ellas dos estaban juntas, inseparables, y Brown con sus amigos. Pero salían, solo que habían decidido no pasar más tiempo del debido juntos, ninguno quería perder a las personas que querían por centrarse demasiado en su relación.
> Pasó un año. Ese verano Blair jamás habló con alguna de nosotras, ni se preocupó por llamar, y a la vuelta de las clases nunca nos dirigía la palabra. Había cambiado mucho, estaba más seca, más dura, más letal: algunas de sus miradas mataban. La parejita seguía felizmente unida, y Blair estaba cada vez más dentro. Tanto que los días que Lana no estaba, por cualquier motivo, ella no se separaba de él.
Miró hacia delante, fijándose en Harry, el cual llevaba el mismo nombre del energúmeno del que Lana se había enamorado. Pero ese dato prefirió omitirlo, no era necesario.
-Al principio a Brown se le veía molesto con su presencia; quería a su chica solo para él y no pensaba separarse de ella ni un segundo. La sonrisa de Lana no desaparecía de su cara y el brillo de sus ojos jamás lo he vuelto a ver en ella. Pero después... las cosas cambiaron. Blair no era una Barbie, en cambio él si era un Ken, que cayó en sus redes. Mientras la chica con la que salía era dulce, como una princesa, la otra que podía llegar a tener era sexy, resultona, juguetona. - La típica p**a pensó. -Y no pudo evitarlo.
>Los tres meses de calor Lana se fue a Francia a mejorar el idioma y ellos aprovecharon. No se les veía juntos en las calles como pareja, pero si era costumbre que fueran a casa del uno o del otro. Lo sé porque los vi entrando en ambos portales. El chófer de Brown los llevaba continuamente a su casa en la playa y allí se quedaban solos. Por como se miraban no creo que jugaran al parchís, la verdad.
Rió ante su propia comparación. Harry no podía cerrar los ojos. Tenía la sensación de que si lo hacía se perdería parte de la historia, y no podía permitirlo. No estaba seguro de si su corazón seguía latiendo, pero esperaba poder reponerse de esa historia. No se imaginaba lo duro que podía haber sido que las dos personas a las que ella más quería, y las únicas por lo que sabía hasta ahora, la traicionaran de esa manera. Ahora entendía lo que quería haberle explicado Lana, era esto mismo que ahora escuchaba a escondidas. Nie volvió a hablar y aguzó su oído.
-Y luego ella volvió. Durante todo Septiembre notó algo raro. Los veía diferentes. Yo los observaba desde lejos y me fijé en una escena que jamás olvidaré: Lana se acercaba a los labios de Brown para besarlos y él... se comía a Blair con la mirada. Ya no la quería. Parecía que sus sentimientos por ella iban a ser interminables, pero acabaron bastante pronto. Nadie habría apostado porque no llegarían a los dos años.
>Y entonces en Octubre... Lana se enteró. No sé cómo, la verdad, pero estuvo una semana sin venir en la que ellos dos no paraban de aprovechar para unirse una y otra vez. No me extrañaría que los hubiera pillado , la verdad. Cuando volvió a clase no era capaz de atender. No aprobaba ni un examen, y ella siempre ha sacado las mejores notas de la clase. En medio de una lección se iba a llorar al baño y no volvía. Faltaba días y días seguidos, hasta que un día él desapareció. A mediados de Diciembre, Brown se fue del colegio.
>Todos pensamos que se habría ido de vacaciones antes de lo previsto, pero tras el final de los días libres, no volvió a vérsele el pelo. Y un par de meses después, la que no volvió a aparecer fue Blair.
Bajó los ojos, pensando en lo duro que todo esto había tenido que ser para su amiga, y en cómo había repercutido no solo sobre sus notas, sino sobre su salud.
-Pero entonces ya estaba solucionado el problema, ¿no? - Louis habló y sacó a Nie de sus ensoñaciones, pero lo miró de tal forma que se asustó y explicó inmediatamente sus argumentos. -Quiero decir, se fueron ellos dos, ¿no se pudo olvidar de ambos?
Lo miró fuertemente, no queriendo explicar lo que venía a continuación, pero sabiendo que una vez había empezado, debía seguir.
-Louis, fue más allá de eso. - Dejó de hablar una casi imperceptible milésima de segundo y retomó la historia. -¿No creéis que Lana está demasiado delgada? Porque dejó de comer por completo. Al principio era porque no tenía fuerzas, se sentía débil y apenas hablaba, así que para masticar y hacer la digestión menos todavía. Cuando se fue Brown, que recobró algo de su anterior energía, lo hizo porque se veía gorda, creyendo que la había abandonado por no tener el perfecto cuerpo de Blair. Su padre la mandó casi todo Enero a un centro de rehabilitación especializado.
>Podéis pensar que era una exagerada. ¡Dejar de comer porque tu novio te es infiel con tu única y mejor amiga, qué estupidez! Pero jamás he visto a una persona más enamorada que ella de él. El brillo de sus ojos era único, el más bonito, y se había apagado completamente.
El corazón de Harry latía ahora a mil por hora. Ella lo había querido más que a nada en el mundo y pensaba que Brown a ella igual. ¡Y al tonto de él se le ocurría decírselo! Ahora entendía su reacción. ¿Cómo le habrán dolido mis palabras? No pudo evitar sentirse mal, muy mal, como nunca antes lo había hecho. Pero lo siguiente que escuchó lo dejó sin aire, y estuvo seguro de que su corazón había parado de bombear sangre un segundo.
-Hasta que llegó el fin de semana de su cumpleaños, a principios de Marzo, y por lo que me he enterado, fue cuando conoció a Harry. - Paró de hablar durante un segundo intentando buscar las palabras correctas.- El brillo de sus ojos volvió... y más fuerte que nunca.
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Tres semanas después y subo. Sí, matadme que me lo merezco. Pero es que llevo sin escribir todo ese tiempo y más y pf, me quedo sin caps jo... Bueno, ¿qué os ha parecido el capítulo? Es bastante esperable, la verdad. Pero genera muchas preguntas, ¿cómo empezaron Lana y Brown? ¿Cómo se enteró? ¿Qué ha pasado con ellos dos? CHAN CHAN. Pero la pregunta más importante... ¿qué hará Harry ahora? Porque os recuerdo que se había quedado destrozado... Y nada, que espero que os haya gustado, y también espero llegar a 5 comentarios, que se que puedo y prometo subir la semana que viene:) Por cierto, se lo dedico mi Sara, porque es especial.